¿Por qué leer a los clásicos? Calvino (que no es aquel protestante, teórico del pre-determinismo, sino un cubano que participó de la escena literaria italiana durante la década del 50,60 y 70) enumera catorce argumentos a favor de leer (o releer) las obras consagradas, que imprimen un aire y ritmo impensable para la agitada modernidad. Pero para el autor, esta actividad lectora no es funcional ni tiene que ser pensada instrumentalmente. Porque dice “no se crea que los clásicos se han de leer porque «sirven» para algo. La única razón que se puede aducir es que leer los clásicos es mejor que no leer los clásicos.” Esto, o la nada.
En Por qué leer a los clásicos, el autor relata en tono instructivo, realiza intertextualidad al citar nombres de escritores y filósofos. Define y traza sus razones claramente, casi pedagógicamente.
Colección de arena es otra obra de Calvino. Rica en capacidad de evocar imágenes, con una textura casi filosófica con cosas como “fluir del pensamiento” enlazadas con la arena (se puede sospechar metáfora de lo escurridizo de ambas). Con una escritura hermosa, la voz del enunciador se concentra en contar, soltando pequeñas conexiones sobre los hechos que presenta, dedicando pasajes realmente “impresionistas”, que esparcen charcos de fotos mentales, como éste. “O quizá sólo diario de esa oscura manía que nos impulsa tanto a reunir una colección como a llevar un diario, es decir, la necesidad de transformar el fluir de la propia existencia en una serie de objetos salvados de la dispersión o en una serie de líneas escritas, cristalizadas fuera del continuo fluir de los pensamientos” Italo habla en la narración sobre una desconocida exposición, sin taxativas referencias a un lugar concreto, así perdiendo al lector en una dimensión exótica y desconocida. Casi sin lugar o tiempo, hablando de colecciones que revelan la psicología de su autor. El egotismo, la necesidad de aferrarse a momentos, de materializar intersecciones de la vida en un objeto singular, de dejar pequeñas anclas de referencia, o de reducir la vida a una sucesión de fotos.”Cementerio de paisajes reducidos a desiertos, de desiertos sobre los cuales ya no sopla el viento”. La manía compulsiva del coleccionista de apropiarse de objetos que le recuerden momentos (muertos) de su vida, de dejar momento sin rastro. Sin ganas de olvidar. La arena sirve como segunda metáfora: primero, del pensamiento. Ahora, de “la vida triturada”, hecha polvo.
El ensayo termina, como dice el autor, queriéndose alejar de esas playas, tan lejanas del vivir. Tienen hedor de muerte, no de sexualidad y vitalidad. La solución es dejar(como las colecciones de objetos son signos, metáforas de rincones privados, que te llevan a otros corredores de vivencias latentes) de metaforizar tanto, escrutando “la arena como arena, las palabras como palabras, podamos acercarnos a entender cómo y en qué medida el mundo triturado y erosionado puede todavía encontrar en ellas fundamento y modelo”. Algo que me hizo recordar (sí, un signo que me remitió a otro. Pero por analogía, NO por metáfora) a la famosa frase de Blake de naturalizar la percepción, privarla de tanta subjetividad editorial en el mirar: “Si las puertas de la percepción se purificaran todo se le aparecería al hombre como es, infinito”. Palabras por palabras, objetos por objetos.
viernes, 29 de octubre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
Ensayo de impresiones “Ir volver/De un adónde a un adónde”
“Nueva York era, en los 80, una ciudad filosa donde convivían la escoria y los museos, el libertinaje y la mendicidad, los desamparos de la pobreza y los del lujo, lo reconocible y lo que no lo es.”
Nueva York es musa. Lo que dice Negroni ya fue conjurado por Lou Reed, aquel rockero que hizo la cruza cool de vanguardia y calle. Poesía rupturista, de pibito universitario “artista”, y experiencia callejera como heroinómano. Si bien Nueva York es ciudad cosmopolita, popurrí multirracial, mantiene un rasgo norteamericano: el mind your own business. O hace la tuya. Negroni alaba lo que provee la ciudad yanqui: el anonimato. El pasar sin ser visto, sin ser molestado, sin ser para los otros. La contrapartida de aquel desinterés, es la anti solidaridad: te podes desangrar en Central Park sin que nadie se percate. “Nada más interesante que el anonimato para vivir y crecer“
“¿Qué hacer-pregunta la autora- cuando se nos cuela una frase, una palabra, en inglés? ¿Deberíamos censurar la intromisión?” Yo no lo hago. Si embellece y funciona, adelante. Negroni comparte las idas y vueltas entre NY y Baires. Entre ese aprendizaje antropológico, de extrañarse, y ganar perspectiva. De la comodidad del des-compromiso ante la amenidad neoyorkina. Por último, percibe una progresiva uniformidad entre culturas gracias a la globalización. Pero sospechosamente cuela el término “aculturación”. ¿Se pierde cultura? La discusión entonces pasa por la pérdida, si real, de la diversidad. Si se pierden culturas locales y se occidentaliza el mundo. No me termina de cerrar.
La voz del enunciador se desplega sin firmeza, acompañada de la duda que le traslada al lector. No intenta probar una tesis concluyente, sino avanzar con el Otro, quien lee. Habla y cita, alternando con el inglés para reforzar exotismo. Y habla de “hacer un completo circulo”; eso es el ensayo: del ir y del retorno, pero volviendo cambiado. Una situación circular, pero con variaciones, con avances. Con viajes mentales. No es como dice Ciro"hoy todo vuelve a empezar y será lo que ya fue".La historia no se repite del todo.


Este es Ciro:
http://www.youtube.com/watch?v=J7mjzCX0eWA
Nueva York es musa. Lo que dice Negroni ya fue conjurado por Lou Reed, aquel rockero que hizo la cruza cool de vanguardia y calle. Poesía rupturista, de pibito universitario “artista”, y experiencia callejera como heroinómano. Si bien Nueva York es ciudad cosmopolita, popurrí multirracial, mantiene un rasgo norteamericano: el mind your own business. O hace la tuya. Negroni alaba lo que provee la ciudad yanqui: el anonimato. El pasar sin ser visto, sin ser molestado, sin ser para los otros. La contrapartida de aquel desinterés, es la anti solidaridad: te podes desangrar en Central Park sin que nadie se percate. “Nada más interesante que el anonimato para vivir y crecer“
“¿Qué hacer-pregunta la autora- cuando se nos cuela una frase, una palabra, en inglés? ¿Deberíamos censurar la intromisión?” Yo no lo hago. Si embellece y funciona, adelante. Negroni comparte las idas y vueltas entre NY y Baires. Entre ese aprendizaje antropológico, de extrañarse, y ganar perspectiva. De la comodidad del des-compromiso ante la amenidad neoyorkina. Por último, percibe una progresiva uniformidad entre culturas gracias a la globalización. Pero sospechosamente cuela el término “aculturación”. ¿Se pierde cultura? La discusión entonces pasa por la pérdida, si real, de la diversidad. Si se pierden culturas locales y se occidentaliza el mundo. No me termina de cerrar.
La voz del enunciador se desplega sin firmeza, acompañada de la duda que le traslada al lector. No intenta probar una tesis concluyente, sino avanzar con el Otro, quien lee. Habla y cita, alternando con el inglés para reforzar exotismo. Y habla de “hacer un completo circulo”; eso es el ensayo: del ir y del retorno, pero volviendo cambiado. Una situación circular, pero con variaciones, con avances. Con viajes mentales. No es como dice Ciro"hoy todo vuelve a empezar y será lo que ya fue".La historia no se repite del todo.


Este es Ciro:
http://www.youtube.com/watch?v=J7mjzCX0eWA
domingo, 24 de octubre de 2010
Ensayo swift.
Jonathan Swift fue un escritor irlandés. Influencia de pensamiento anarquista, escribía sátiras Su obra más famosa fue Los Viajes de Gulliver.
Modesta Proposición: Swift se propone una solución al problema económica/social que representan la prole de las clases bajas. “Inocente, barato, fácil y eficaz” su solución final. Hacer de las camadas de críos pobres (de esos que sobran) un objeto demandado, ya no como mano de obra barata, consumidores de paco, sicarios o chorritos. Hacer de ellos un producto útil al conjunto de la sociedad por primera vez (el conjunto excepto ellos).
Jonathan habla de vender como commodities los hijos de los pobres, de los parias como alimento de sectores con mejor nivel de compra. Crearía un nuevo bien exportable, haría entrar divisas, convertiría a los arrojados del sistema en propietarios (de sus niños), terminaría la delincuencia, y progresivamente corregiría la desigualdad social. Así es mejor que el plan de Lula “Hambre Cero”: menos pobreza y menos ricos famélicos.
La voz del enunciador es paródica, llena de ironía. Hace funcionar el código al lector, ya que nunca expresa literalmente que toda esa modesta propuesta sea una farsa, y sin embargo los resultados interpretativos son más que obvios. Las intenciones no están ahí, y a pesar de eso, una mayoría que leyese esto concluiría lo mismo. Es el código, invisible, colándose.
El autor formaliza la propuesta “poco seria”, jugando con ese doble sentido. Presenta la problemática, desplega argumentos utilitarios a favor de su argumento (los enumera. Son seis), despeja objeciones y cierra con la advertencia que no hay ningún interés o lucro personal entrometido en los principios que alega.
Modesta Proposición: Swift se propone una solución al problema económica/social que representan la prole de las clases bajas. “Inocente, barato, fácil y eficaz” su solución final. Hacer de las camadas de críos pobres (de esos que sobran) un objeto demandado, ya no como mano de obra barata, consumidores de paco, sicarios o chorritos. Hacer de ellos un producto útil al conjunto de la sociedad por primera vez (el conjunto excepto ellos).
Jonathan habla de vender como commodities los hijos de los pobres, de los parias como alimento de sectores con mejor nivel de compra. Crearía un nuevo bien exportable, haría entrar divisas, convertiría a los arrojados del sistema en propietarios (de sus niños), terminaría la delincuencia, y progresivamente corregiría la desigualdad social. Así es mejor que el plan de Lula “Hambre Cero”: menos pobreza y menos ricos famélicos.
La voz del enunciador es paródica, llena de ironía. Hace funcionar el código al lector, ya que nunca expresa literalmente que toda esa modesta propuesta sea una farsa, y sin embargo los resultados interpretativos son más que obvios. Las intenciones no están ahí, y a pesar de eso, una mayoría que leyese esto concluiría lo mismo. Es el código, invisible, colándose.
El autor formaliza la propuesta “poco seria”, jugando con ese doble sentido. Presenta la problemática, desplega argumentos utilitarios a favor de su argumento (los enumera. Son seis), despeja objeciones y cierra con la advertencia que no hay ningún interés o lucro personal entrometido en los principios que alega.
domingo, 17 de octubre de 2010
Ensayitos. Benjamin
Walter Benjamin, marxista, colaborador de la Escuela de Franfurt. Ah, alemán.
En El Arte De Narrar, el filósofo germano se hace contra el periodismo epígrafe, aquel que explica en todo momento, todo-momento (incluso describiendo simplistamente imágenes que uno mismo puede ver). El periodismo de noticiero cuya explicación copa el espacio y no deja hecho sin reflexión. Ésta implica esfuerzo, gimnasia mental. El simplificar ese camino para el público, achata y inhibe una tarea necesaria para una democracia (más difícil todavía, si existen 1300 noticias por día. La abundancia y el bombardeo censuran informalmente el proceso de relevar cada noticia y cuestionarla individualmente).
Detrás de esta denuncia, podría entreverse un deseo de periodistas descriptivos, semi-cuentistas, que comunicasen acontecimientos tal como cuentos, con finales abiertos, misterio y apertura a multiplicidad de lecturas.
Lo creo errado, no necesariamente es un mal que cada noticia apareje una opinión, el deber de público competente sería detectar entre líneas generales una línea ideológica y acudir a la más cercana. Y siempre cultivarse en temáticas (consensuablemente) importantes. El autor alemán se impacienta ante el esquema periodístico, y quiere uniformarlo a la versión literaria.
La voz del enunciador toma un registro informal, fácilmente inteligible, explícito, con un estilo de protesta, querellante. Presenta el problema moderno, cita a Herodoto, cómo los cuentos tienen un efecto multiplicador de miradas, y no le explican al lector la forma “correcta” de entender el relato ( también conocido como: paternalismo).
“Herodoto no la explica ni con una palabra”. Eso es lo que exige Benjamin al journalism: ni una palabra.
Esquema:
1-Apertura, presentación de problemática (“Cada mañana se nos informa sobre las novedades del planeta. Y, sin embargo, somos pobres en historias singulares.”)
2-Tesis (“Se debe a que ya no nos llega ningún acontecimiento que esté libre de datos explicativos. En otras palabras: ya casi nada de lo que sucede redunda en provecho de la narración, casi todo en provecho de la información”)
3-Desarrollo ejemplificante. Uso de la intertextualidad (“Los antiguos eran maestros en este arte, Herodoto a la cabeza. En el capítulo catorce del tercer libro de sus Historias, está la historia de Samético.…”)
4- Cierre de argumento y conclusión (“Herodoto no la explica ni con una palabra. Su relato es el más seco. Por eso esta historia del antiguo Egipto puede provocar asombro y reflexión aún hoy, después de milenios. Se parece a las semillas que durante miles de años estuvieron herméticamente cerradas en las cámaras de las pirámides y conservaron su fuerza germinadora hasta el día de hoy.”)
En El Arte De Narrar, el filósofo germano se hace contra el periodismo epígrafe, aquel que explica en todo momento, todo-momento (incluso describiendo simplistamente imágenes que uno mismo puede ver). El periodismo de noticiero cuya explicación copa el espacio y no deja hecho sin reflexión. Ésta implica esfuerzo, gimnasia mental. El simplificar ese camino para el público, achata y inhibe una tarea necesaria para una democracia (más difícil todavía, si existen 1300 noticias por día. La abundancia y el bombardeo censuran informalmente el proceso de relevar cada noticia y cuestionarla individualmente).
Detrás de esta denuncia, podría entreverse un deseo de periodistas descriptivos, semi-cuentistas, que comunicasen acontecimientos tal como cuentos, con finales abiertos, misterio y apertura a multiplicidad de lecturas.
Lo creo errado, no necesariamente es un mal que cada noticia apareje una opinión, el deber de público competente sería detectar entre líneas generales una línea ideológica y acudir a la más cercana. Y siempre cultivarse en temáticas (consensuablemente) importantes. El autor alemán se impacienta ante el esquema periodístico, y quiere uniformarlo a la versión literaria.
La voz del enunciador toma un registro informal, fácilmente inteligible, explícito, con un estilo de protesta, querellante. Presenta el problema moderno, cita a Herodoto, cómo los cuentos tienen un efecto multiplicador de miradas, y no le explican al lector la forma “correcta” de entender el relato ( también conocido como: paternalismo).
“Herodoto no la explica ni con una palabra”. Eso es lo que exige Benjamin al journalism: ni una palabra.
Esquema:
1-Apertura, presentación de problemática (“Cada mañana se nos informa sobre las novedades del planeta. Y, sin embargo, somos pobres en historias singulares.”)
2-Tesis (“Se debe a que ya no nos llega ningún acontecimiento que esté libre de datos explicativos. En otras palabras: ya casi nada de lo que sucede redunda en provecho de la narración, casi todo en provecho de la información”)
3-Desarrollo ejemplificante. Uso de la intertextualidad (“Los antiguos eran maestros en este arte, Herodoto a la cabeza. En el capítulo catorce del tercer libro de sus Historias, está la historia de Samético.…”)
4- Cierre de argumento y conclusión (“Herodoto no la explica ni con una palabra. Su relato es el más seco. Por eso esta historia del antiguo Egipto puede provocar asombro y reflexión aún hoy, después de milenios. Se parece a las semillas que durante miles de años estuvieron herméticamente cerradas en las cámaras de las pirámides y conservaron su fuerza germinadora hasta el día de hoy.”)
Ensayitos breves (Adorno y Horkheimer)
Adorno y Horkheimer, la pareja intelectual de la escuela de Frankfurt, quines hablaron de una oferta que creaba demanda( traduciendo, Tinelli creando sus propias víctimas, enviciándolas y después dejándolas pedir “bajo su libre albedrío”. Éste tipo de pensamiento desliga convenientemente de responsabilidad al público de crear – y elegir- ese tipo de programas), analizaron la influencia mediática sobre la percepción del público. Cómo se ejercía hegemonía desde los medios de comunicación (y más si están concentrados). “Aislamiento por comunicación” es un comentario cortito a la mandíbula sobre alienación, el poder de la publicidad que quiere estimular el consumo, el bombardeo de estímulos que monotonizan (y uniforman) la vida humana versión siglo XX.
El enunciador protesta, toma un registro de denuncia y rechazo, citando eventos cotidianos e imágenes cuasi universales como Pepsi. Una cita sobre el proceso de homogeneización: “Cuando en los week-ends o en los viajes se encuentran en los
hoteles, cuyos menús y cuartos son -dentro de precios iguales- perfectamente idénticos, los visitantes descubren que, a través del creciente aislamiento, han llegado a
asemejarse cada vez más”. Críticos, sí.
Su argumentación se basa en un movimiento contra un esquema de mercado: una demanda pre-existente, los ofertantes producen y compiten, y el producto que se alza vencedor es por la suma de elecciones y preferencias de la gente. Libre competencia, y la mercancía cumple una necesidad social. Adorno y Horkheimer hablan de la publicidad: como induce, estimula y crea demanda “libre-deseante”.
El esquema de “Aislamiento por comunicación” sería:
1- Introducción: afirmación y ampliación de premisa (“La afirmación de que el medio de comunicación aísla no es válida sólo en el campo espiritual”)
2- Desarrollo de tesis (“El progreso separa literalmente a los hombres”)
3- Resumen y conclusión (“La comunicación procede a igualar a los hombres aislándolos.)
El enunciador protesta, toma un registro de denuncia y rechazo, citando eventos cotidianos e imágenes cuasi universales como Pepsi. Una cita sobre el proceso de homogeneización: “Cuando en los week-ends o en los viajes se encuentran en los
hoteles, cuyos menús y cuartos son -dentro de precios iguales- perfectamente idénticos, los visitantes descubren que, a través del creciente aislamiento, han llegado a
asemejarse cada vez más”. Críticos, sí.
Su argumentación se basa en un movimiento contra un esquema de mercado: una demanda pre-existente, los ofertantes producen y compiten, y el producto que se alza vencedor es por la suma de elecciones y preferencias de la gente. Libre competencia, y la mercancía cumple una necesidad social. Adorno y Horkheimer hablan de la publicidad: como induce, estimula y crea demanda “libre-deseante”.
El esquema de “Aislamiento por comunicación” sería:
1- Introducción: afirmación y ampliación de premisa (“La afirmación de que el medio de comunicación aísla no es válida sólo en el campo espiritual”)
2- Desarrollo de tesis (“El progreso separa literalmente a los hombres”)
3- Resumen y conclusión (“La comunicación procede a igualar a los hombres aislándolos.)
viernes, 15 de octubre de 2010
Continuación del proceso de escritura (¿Y el valor dónde está?)
Un dilema que acecha hace tiempo es cómo juzgar el merecimiento de una persona. Si por las causas o por las consecuencias de sus actos. Si por lo que está en su control o lo que esta más allá de él.
La versión que siempre primó es la primera, la que recompensa a la persona tomándola como agente responsable y juzgándola por lo que está en su dominio. En derecho, la influencia filosófica hizo surgir los conceptos de doloso (con la intención activa) y culposo (la irresponsabilidad de la negligencia). Esta corriente es humanista, pone libre albedrío como una de las premisas para el juicio, es antropocéntrica (“Quiere crear en el hombre un derecho a tenerse por causa de sus estados y sus actos superiores; es una forma de orgullo creciente” con claridad apunta Nietzsche) y mentalista (otra vez Federico “Esta es una simple óptica de la psicología: nada nos pertenece, a menos que no sea bajo la forma de voluntad en nuestra conciencia”).
¿Por qué todo esto? ¿Qué tiene que ver esto con un proceso de escritura? Todo esto rodea la noción de valor. El valor de una obra, el valor del productor de aquélla también. El arte ha estado bajo el influjo del intencionalismo: se quiso descifrar, codificar el significado del autor cuando escribió su obra prima. Qué quiso decir Da Vinci con su Gioconda. Si todo lo dicho hasta ahora por los comentaristas de Leonardo fuese falso, ¿la obra dejaría de tener valor?
El causalismo además de sus problemas prácticos (Adivinar intenciones; Que el autor conozca sus propias intenciones) tuvo embates teóricos como el de Barthes, quien en La muerte del autor, pega un cimbronazo advirtiendo que el autor empírico, su vida privada y los supuestos significados que buscó vehiculizar en su obra, son anécdotas. Lo que importa son los efectos que provoca el texto. Un consecuencialismo: lo generado por un texto en el lector está más allá del autor. Con Barthes el control pasa del escritor al lector.
Mi proyecto narrativo trató este tema: el problema del mentalismo; para después el personaje dejar todo eso y seguir hasta burlarse del mismo recurso de sueño-realidad. Una parodia de relato ( se crea suspenso y después se frustra). De hecho, en esa ruptura, el paso se da con una pregunta acerca de los Redondos, quienes fueron barthesianos(dejaron de revelar “el significado oculto de sus canciones”, para permitir la multiplicidad de lecturas. La interpretación de la banda no es más valedera que la de cualquier otro fanático). Ese fue el plan. Pero claro, el plan nunca está explícito. No está contenido en el texto. Eso es lo que habló el estructuralismo: no hay sentidos intrínsecos plantados por el autor, esperando ser descubiertos. El valor de una obra es creado por el público, el que produce significado.
En definitiva, no es sólo tarea de un escritor sino de su público (también), formar valor a la obra. Hay un aporte silencioso del lector que conjetura y aporta material interpretativo (que puede estar en disidencia con la intención autoral; y sin embargo, proveer valor).
La versión que siempre primó es la primera, la que recompensa a la persona tomándola como agente responsable y juzgándola por lo que está en su dominio. En derecho, la influencia filosófica hizo surgir los conceptos de doloso (con la intención activa) y culposo (la irresponsabilidad de la negligencia). Esta corriente es humanista, pone libre albedrío como una de las premisas para el juicio, es antropocéntrica (“Quiere crear en el hombre un derecho a tenerse por causa de sus estados y sus actos superiores; es una forma de orgullo creciente” con claridad apunta Nietzsche) y mentalista (otra vez Federico “Esta es una simple óptica de la psicología: nada nos pertenece, a menos que no sea bajo la forma de voluntad en nuestra conciencia”).
¿Por qué todo esto? ¿Qué tiene que ver esto con un proceso de escritura? Todo esto rodea la noción de valor. El valor de una obra, el valor del productor de aquélla también. El arte ha estado bajo el influjo del intencionalismo: se quiso descifrar, codificar el significado del autor cuando escribió su obra prima. Qué quiso decir Da Vinci con su Gioconda. Si todo lo dicho hasta ahora por los comentaristas de Leonardo fuese falso, ¿la obra dejaría de tener valor?
El causalismo además de sus problemas prácticos (Adivinar intenciones; Que el autor conozca sus propias intenciones) tuvo embates teóricos como el de Barthes, quien en La muerte del autor, pega un cimbronazo advirtiendo que el autor empírico, su vida privada y los supuestos significados que buscó vehiculizar en su obra, son anécdotas. Lo que importa son los efectos que provoca el texto. Un consecuencialismo: lo generado por un texto en el lector está más allá del autor. Con Barthes el control pasa del escritor al lector.
Mi proyecto narrativo trató este tema: el problema del mentalismo; para después el personaje dejar todo eso y seguir hasta burlarse del mismo recurso de sueño-realidad. Una parodia de relato ( se crea suspenso y después se frustra). De hecho, en esa ruptura, el paso se da con una pregunta acerca de los Redondos, quienes fueron barthesianos(dejaron de revelar “el significado oculto de sus canciones”, para permitir la multiplicidad de lecturas. La interpretación de la banda no es más valedera que la de cualquier otro fanático). Ese fue el plan. Pero claro, el plan nunca está explícito. No está contenido en el texto. Eso es lo que habló el estructuralismo: no hay sentidos intrínsecos plantados por el autor, esperando ser descubiertos. El valor de una obra es creado por el público, el que produce significado.
En definitiva, no es sólo tarea de un escritor sino de su público (también), formar valor a la obra. Hay un aporte silencioso del lector que conjetura y aporta material interpretativo (que puede estar en disidencia con la intención autoral; y sin embargo, proveer valor).
domingo, 10 de octubre de 2010
Sobre la toma (segunda versión)
Hace cerca de un mes que la Facultad de Sociales (sus tres sedes) siguen tomadas.
El principal gestor de la toma fue el centro de estudiantes (CECSo) dirigido por Contrahegemonía, militantes del partido obrero.
Creo que nadie puede estar en desacuerdo acerca de los fines y los objetivos de la toma: pago y normalización a los ad honorem, condiciones edilicias, edificio único, presupuesto para becas, el desfinanciamiento de la educación pública, etc. El problema es que un fin no justifica cualquier medio.
Hay que preguntarse que objetivos en principio ameritan una toma (la cual lleva a una precarización de la calidad del cuatrimestre y la posibilidad de la pérdida del cuatrimestre en Algunas materias). ¿Mejores condiciones edilicias la justifican? Sí ¿Edificio único? No.
Contrahegemonía agita el hecho de “llenar de contenido”. Si se es todo, se es nada. Llenar de contenido es vaciar de contenido, porque se puede argumentar a favor siempre con nuevos reclamos ad hoc. Ésto no injustifica los objetivos de la toma, sino que los hace confusos. Volviendo a la legitimidad de la toma, sus fines (aglomerándolos todos) justifican sus medios a priori. Pero veamos como se llevo a cabo: las asambleas. Despiertan en el imaginario una especie de “poder popular” o lo que sea que seduce. Son muy defectuosas, cualquiera puede ir y votar, sin ser estudiante. Además, en la que participé yo, se vivía un clima hostil ante cualquier opinión contraria a suspender la toma. Era jugar de visitante. Igualmente, no es válido el argumento de que “en las asambleas, una minoría decide por una mayoría”. Aunque decidan 400 por 20000, hay que preguntarse porque esa gran cantidad de gente no participa y delega la responsabilidad, creando una paradoja: la asamblea es una forma de representación directa, al no convocar a todo el estudiantado termina siendo representativa.
Por eso creo que se tiene que hacer una votación, con libreta y documento, y secreta. De esta forma, se evitan fraude, sospecha, y no hay ningún tipo de hostilidad hacia la opinión de cada uno. Ahí se decidiría el destino de la toma, su extensión, su modalidad y lo más importante, que los objetivos sean transparentes. Obviamente, no se pueden hacer votaciones organizadas todas las semanas, por eso las asambleas pueden ser buenas formas de plebiscitar temporalmente, y cada tres semanas por ejemplo, una votación general.
El debate sobre educación pública es necesario( no es creada para hacer una propiedad pública; es simplemente una reparadora e igualadora de oportunidades ante censuras invisibles como la censura económica). Desinvertir en educación pública no significa un mero ajuste fiscal, es una forma de recortar justicia social. Igual, el punto central para igualdad de oprtunidades (culturales y materiales) no es si universidad pública o privada, sino la distribución de la riqueza. Eso es lo que restringe o amplía una decisión.
Algunas fuentes, como para seguir de cerca la toma:
-http://radioviga.blogspot.com/
-http://www.laues.org/principal.html
-http://www.chenlamella.com.ar/Joomla1.5/
Y una clase súper interesante sobre distribución de la riqueza y oportunidades: “¡Qué merecemos?” (está en inglés lamentablemente)
http://www.youtube.com/watch?v=VcL66zx_6No&feature=channel
El principal gestor de la toma fue el centro de estudiantes (CECSo) dirigido por Contrahegemonía, militantes del partido obrero.
Creo que nadie puede estar en desacuerdo acerca de los fines y los objetivos de la toma: pago y normalización a los ad honorem, condiciones edilicias, edificio único, presupuesto para becas, el desfinanciamiento de la educación pública, etc. El problema es que un fin no justifica cualquier medio.
Hay que preguntarse que objetivos en principio ameritan una toma (la cual lleva a una precarización de la calidad del cuatrimestre y la posibilidad de la pérdida del cuatrimestre en Algunas materias). ¿Mejores condiciones edilicias la justifican? Sí ¿Edificio único? No.
Contrahegemonía agita el hecho de “llenar de contenido”. Si se es todo, se es nada. Llenar de contenido es vaciar de contenido, porque se puede argumentar a favor siempre con nuevos reclamos ad hoc. Ésto no injustifica los objetivos de la toma, sino que los hace confusos. Volviendo a la legitimidad de la toma, sus fines (aglomerándolos todos) justifican sus medios a priori. Pero veamos como se llevo a cabo: las asambleas. Despiertan en el imaginario una especie de “poder popular” o lo que sea que seduce. Son muy defectuosas, cualquiera puede ir y votar, sin ser estudiante. Además, en la que participé yo, se vivía un clima hostil ante cualquier opinión contraria a suspender la toma. Era jugar de visitante. Igualmente, no es válido el argumento de que “en las asambleas, una minoría decide por una mayoría”. Aunque decidan 400 por 20000, hay que preguntarse porque esa gran cantidad de gente no participa y delega la responsabilidad, creando una paradoja: la asamblea es una forma de representación directa, al no convocar a todo el estudiantado termina siendo representativa.
Por eso creo que se tiene que hacer una votación, con libreta y documento, y secreta. De esta forma, se evitan fraude, sospecha, y no hay ningún tipo de hostilidad hacia la opinión de cada uno. Ahí se decidiría el destino de la toma, su extensión, su modalidad y lo más importante, que los objetivos sean transparentes. Obviamente, no se pueden hacer votaciones organizadas todas las semanas, por eso las asambleas pueden ser buenas formas de plebiscitar temporalmente, y cada tres semanas por ejemplo, una votación general.
El debate sobre educación pública es necesario( no es creada para hacer una propiedad pública; es simplemente una reparadora e igualadora de oportunidades ante censuras invisibles como la censura económica). Desinvertir en educación pública no significa un mero ajuste fiscal, es una forma de recortar justicia social. Igual, el punto central para igualdad de oprtunidades (culturales y materiales) no es si universidad pública o privada, sino la distribución de la riqueza. Eso es lo que restringe o amplía una decisión.
Algunas fuentes, como para seguir de cerca la toma:
-http://radioviga.blogspot.com/
-http://www.laues.org/principal.html
-http://www.chenlamella.com.ar/Joomla1.5/
Y una clase súper interesante sobre distribución de la riqueza y oportunidades: “¡Qué merecemos?” (está en inglés lamentablemente)
http://www.youtube.com/watch?v=VcL66zx_6No&feature=channel
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