Güichal se centra en la idea del Viaje, como posibilidad de evocación de imágenes.
Es metáfora porque es capaz de remitir a otros símbolos, y está viva porque es capaz de hacer esto y lo hace. El viaje es esencialmente mental, es interior.
Una frase de Campbell puede esclarecer más ésto del viaje interior “una palabra casual, el olor de un paisaje, el sabor de una taza de té o la mirada de un ojo pueden tocar un resorte mágico y entonces empiezan a aparecer en la conciencia mensajeros peligrosos. […] Pero también son diabólicamente fascinantes porque llevan las llaves que abren el reino entero de la aventura del descubrimiento del yo”. El viaje, el partir surge por una necesidad: el descubrimiento del yo. El yo viaja para encontrar el yo. El viaje es posibilidad de metáfora que ayuda al auto-conocimiento.
Esto se comprueba con una frase de Güichal “hay palabras que tienen la capacidad de despertar imágenes desde algún lugar común del deseo y del misterio para comunicarlas con el plano de las ideas, de los conceptos”. Evocar para hacer consciente lo inconsciente. Celia Güichal refuerza esta idea del ‘viaje mental’, citando a Chuang Tzu con “no todo lo que aparenta estar quieto es inmovilidad”.
Termina diciendo que la metáfora del viaje recorre a las ciencias sociales: la construcción del otro, la identidad, los estudios culturales. La capacidad de empatizar y hacer un desplazamiento mental para comprender fenómenos sociales.
lunes, 12 de julio de 2010
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