lunes, 12 de julio de 2010

El héroe de las mil caras. Campbell

Joseph Campbell propone un psicoanálisis del mito, puesto que para él, todo fenómeno humano remite en último punto a una necesidad de la psicología humana. Religión, arte, filosofía, etc.; todos son emergentes de la mente. Por eso dice “Lo asombroso es que […] el sabor del océano está contenido en una gota, y todo el misterio de la vida en el huevo de una pulga”.
Ésto conecta con el pensamiento sobre lo micro y lo macro: la mente está inscripta en un mundo inmenso; pero ese mundo macroscópico, es imaginado y vive al interior de la conciencia. Esa relación paradojal ha dado a la pregunta filosófica sobre ¿quién es producto de quién? Si la conciencia hace al mundo, o al revés.
El mito, para el autor, tiene íntima ligazón con el sueño “El sueño es el mito personalizado, el mito es el sueño despersonalizado”. Entonces, los mitos son sueños públicos que refieren a problemas comunes a cada conciencia particular.
Campbell relaciona mito y sueño por su elemento común: la metáfora. Los dos trabajan sustituyendo símbolos, condensando aquello que no puede ser dicho explícitamente pero a la vez necesita expresarse. El encriptamiento sirve como catársis ya que hay algo que no puede ser presentado a la conciencia en su forma original, pero necesita aparecer; suplir el símbolo prohibido por otro alusivo es una forma de descargar y resolver la tensión que produjo la represión originaria de aquel “símbolo inconveniente”.
El fin de los mitos para el autor, es pedagógico “conducir a los pueblos a través de los difíciles umbrales de las transformaciones que demandan un cambio de normas no sólo de la vida consciente sino de la inconsciente”.
En la mitología, resalta la figura del héroe. Éste es casi siempre un mortal de cualidades extraordinarias que superará pruebas, hará sacrificios y al final rectificará justicia al mundo. Su mundo (o él mismo) sufren una falta simbólica que es motivo de inicio para la aventura del héroe, con el objetivo de resolver esa tensión.
“El héroe inicia su aventura desde el mundo de todos los días hacia una región de prodigios sobrenaturales, se enfrenta con fuerzas fabulosas y gana una victoria decisiva; el héroe regresa de su misterios aventura con la fuerza de otorgar dones a sus hermanos”.. El héroe se hace de beneficios que luego deben ser tributados a la comunidad. Los mitos que resaltan la figura de héroes grandiosos (como en el corán, la biblia, o mitología budista) refuerzan una moral de altruismo: el héroe se entrega a su comunidad, hace sacrificios, es abnegado y todo el tiempo busca la justicia haciéndose cargo de su mundo. Si bien logra la trascendencia, no esta fijada como un fin personal y es donada a su pueblo o la humanidad. Su triunfo es sólo cuando es el de sus hermanos.
La fórmula del relato según Campbell, es separación-inicio-retorno: primero el protagonista esta atrapado en un tiempo histórico; luego lo trasciende; y por último, retorna pero cambiado. Hay una repetición, una vuelta al mundo, pero en el medio hubo un salto cualitativo: el héroe se ha transformado, y le hará lo mismo al mundo.
El mejor resumen de ésto son las palabras del propio Campbell: “El héroe por lo tanto es el hombre o la mujer que ha sido capaz de combatir y triunfar sobre sus limitaciones personales y locales, y ha alcanzado las formas humanas generales, válidas y universales. […] El héroe ha muerto como hombre moderno; pero como hombre eterno ha vuelto a nacer. Su segunda tarea y hazaña ha de ser volver a nosotros transfigurado y enseñar las lecciones que ha aprendido sobre la renovación de la vida”

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