lunes, 3 de mayo de 2010

Encuentro con Caetano

- Ok, te cuento como fue.
El primer plan era un hacer una crónica, con influencia Pierre-Bourdieu, sobre un partido de fútbol (con un elogio a “la cancha”, elevándola a La Práctica Cultural argentina por excelencia. Y como espectáculo, también).
Ésto se truncó por un problema de horario (como siempre el tiempo siendo tirano) y tuve que inventar un plan B. Algo que fuese accesible monetariamente, posible horariamente, y potable en cuanto a mi gusto. Y en un viaje de subte lo encontré.

-¿Qué se te ocurrió?

-“¿Querés ver a Caetano Veloso?” así rezaba el cartel(o algo parecido). Con ese aviso salvador había encontrado el sustituto perfecto para mi crónica. Caetano.
Entonces, sábado primero de Mayo, día del trabajador, salgo de trabajar y encaro para Plaza Italia desde algún punto céntrico, ahí por Plaza de Mayo. Pero no tengo ni idea por donde encarar, y tengo que pedir dirección a alguien.
Pregunto a una multitud entretenida viendo el agite de banderas rojas (la marcha de distintas fracciones de izquierda-Partido Obrero, Izquierda Socialista y Otra Más- que, aunque desfilando cercanamente, se notaba estaban en franca competencia) dónde y qué me podía tomar para llegar a la estación Caetano. El subte línea D te deja, alguien me reveló.
Viaje y encuentro: frente a la feria del libro, un escenario desplegado sólo para él. Sandra Mihanovich y Tania Libertad fueron pura decoración

-Bueno, y ¿qué pasó?

-Escuché a Tania Libertad, la primera vez que la oía. Hizo un homenaje a Mario Benedetti, con videos en los que él aparecía relatando breves poesías. Ésto precedía cada tema, que siempre estaban centrados en la lírica poética de Mario.
Mientras la espera para que salga la principal atracción pasaba, el campo se iba llenando con cada vez mas gente(ergo, yo cada vez más apretado).
Cerca del lugar en el que estoy parado, presencio unas discusiones entre quienes están sentados, y gente que está parada: los primeros reclaman que se sienten y dejen ver, argumentando razonablemente que ellos estaban primero ahí. Los segundos (entre los cuales había muchos arrivistas que llegaban recién en ese momento y se colaban) se escudaban en que siendo un recital al aire libre, era natural que la gente este parada.
Toda la tensión se acalla de repente, y sale el protagonista.
Coracao vagabundo. Ese el primer tema. Un Veloso sólo con su acústica, con su susurro brazuca. “Meu coração não se cansa, dee ter esperanza...”
Habiendo conocido poco de él, tenerlo ahí en vivo (y sin poner plata, importante) era magnifico. El susurro romántico que recuerda a cantautores como Serge Gainsgbourg o Leonard Cohen, tipos que le cantan a uno al oído; mestizado con una veta Silvio Rodriguez, otro solísimo con su guitarra que contagiaba política.
Muy aplaudido con A base de Guantanamo, conjugando intimismo (lo privado) con referencia política (lo público).
Avanzaba la noche, y seguían temas que yo desconocía, pero los cuáles anotaba mentalmente. Si bien era hechizante ver un tipo bancársela tan bien solo con una guitarra, de a poco cedía mi interés. Pero Caetano como percibiendo con su antena qué pasaba, hizo un cover de Michael Jackson, Billy Jean mechando con algunos versos de Eleanor Rigby de los Beatles. Es que la bossa fue una vanguardia que, más allá de libertad rítmica, armónica y contenido literario, siempre tuvo un gesto hacia lo popular.
Y acá, la hipótesis se volvió a comprobar, al momento de que Caetano tocó Volver en perfecto castellano acompañado del público.

-Y entonces, ¿qué te pareció el recital? Te gustó me imagino, por lo que esbozas.

-Sí, me adentré en terreno casi desconocido y volví con un saldo positivo. Quizás lo hubiese disfrutado si mis piernas no se hubiesen quejado en todo el durante del recital, cansadas, me pedían que me fuese. Igual les hice entender claramente que tenía que terminar esta crónica y se la mancaron como pudieron.
Ah, lo gracioso fue que a cada mención del Gobierno de la Ciudad(organizador del evento en cuestión) surgía un abucheo masivo. No alcancé a ver, pero parece que cuando el Ministro de Cultura, Longobardi, intentó tomar la palabra, la silbatina lo tapó completamente.
En mi retirada como cronista, me voy pensando en que siempre el final del recital tiene sus sentimientos encontrados: la satisfacción cumplida por el espectáculo, a contrapartida de tener que viajar en cualquier transporte como ganado. La vuelta siempre cuesta horrores.

1 comentario:

  1. Hola Tomás! Algunos comentarios sobre la crónica:

    -Me gustan las referencias puntuales al show y el desempeño de Caetano. Estaría bueno que comentaras qué conocimientos previos tenías de este músico, de la bossa, o de la música brasileña en general(si es que lo tenías, en caso contrario, vale hablar de tus expectativas).

    -Otro punto para ampliar es lo que tiene que ver con él público y el clima del recital. Qué tipo de gente asistió? Conocían las canciones? Cuál era su actitud? Y lo que se te ocurra.

    -Cuidado con los tiempos verbales. Mayoritariamente, recurrís al pasado, pero cerca de la mitad te corrés hacia el presente.

    Saludos!

    Emilia

    ResponderEliminar